Sobre este episodio
Se trata del extremo occidental de la Francia metropolitana, el último bastión de la humanidad ante la inmensidad del Atlántico. Ouessant, en Finisterre, es una isla agreste y fascinante a la vez, donde viven menos de 500 habitantes durante todo el año. Son pescadores, médicos o fotógrafos que dan vida a esta pequeña isla que da la sensación de ser el final del mundo. Allí descansan cinco faros que han guiado a generaciones de navegantes por estas temibles costas.